El 10 por ciento de los niños de entre 5 y 15 años padece enuresis (pérdidas de orina)

Así lo han dado a conocer un grupo de miembros de la SEPEAP y de la Asociación de Familiares y Pacientes en el marco de la Feria Internacional de Salud que se ha  celebrado en Madrid

Un grupo de miembros de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y de la Asociación de Familiares y Pacientes con Enuresis (AFYPen) han señalado, en el marco de la Feria Internacional de Salud que se está celebrando en Madrid, que el 10 por ciento de los niños de entre 5 y 15 años en España sufre enuresis. Y han añadido que el 70 por ciento de los niños con este trastorno no está aún diagnosticado. Ante esta situación, los facultativos consideran que muchos de los niños y sus familias con este problema no lo están controlando, lo que conlleva alargar este trastorno durante más tiempo de lo necesario.

El doctor Juan Carlos Ruiz de la Roja, médico asesor de AFYPen, ha comentado que la eneuresis se puede prevenir y controlar, "el problema es que los padres no consultan sobre este problema con el médico, muchas veces por la vergüenza de decir que su hijo moja la cama o porque no le dan importancia; otros todavía castigan a los niños que mojan la cama y algunos piensan que el pañal es un buen remedio". Sin embargo, estas soluciones sólo alargan y empeoran un problema que se podría controlar y prevenir si los padres estuvieran más sensibilizados con el tema y lo comunican al médico”.

Por otra parte, la falta de tiempo en la familia y en el colegio favorecen un inadecuado entrenamiento vesical miccional y conlleva un retraso en la adquisición de un control miccional nocturno, y con ello la existencia de enuresis. Los expertos señalan que este problema, de no ser controlado, termina afectando a la autoestima, el estado emocional y el comportamiento social del niño, taly como se pone de manifiesto en el Libro Blanco de la Enuresis, donde se recoge que en niños de entre 8 y 16 años este trastorno es considerado el acontecimiento familiar más traumático tras el divorcio y las discusiones entre los padres.