Descubren
que las neuronas sobreviven largo tiempo al proceso de deterioro generado por
el Alzheimer
Se sabe poco acerca de
la muerte de las neuronas, pero esta nueva investigación ha revelado que
primero pierden su capacidad para comunicarse entre ellas y que después inician
un proceso de deterioro más profundo
Un trabajo realizado
por investigadores del Instituto Babraham (Reino
Unido), en colaboración con Alzheimer's Research Trust y el Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC), y
publicado hoy en Brain ha descubierto que el
sistema nervioso central sobrevive más tiempo del que se pensaba en
enfermedades asociadas a la vejez, como el Alzheimer.
El Alzheimer supone la muerte de
las células nerviosas en el cerebro, generando problemas de memoria,
dificultades para hablar y también problemas para comprender.
Según indicó el doctor Michael Coleman,
responsable del proyecto, "todos sabemos lo difícil que es trabajar con un
ordenador sin conexión a Internet por banda ancha". "Ocurre los mismo
en las neuronas del cerebro cuyos axones y dentritas
se han perdido o dañado. Una vez que las vías de comunicación se deterioran,
las neuronas nunca volverán a trabajar para aprender y memorizar, porque esta
'conexión' no se regenera", explicó.
Cada uno de los cientos de billones de neuronas transportan
continuamente cientos de proteínas y 'paquetes intracelulares' y sin este
proceso, las conexiones del sistema nervioso no serían posibles y dejarían de
funcionar en cuestión de horas.
Durante el envejecimiento, este sistema de transporte va
empeorando, pero hay conexiones que tienen que sobrevivir y funcionar durante
al menos ocho o nueve décadas. En el Alzheimer, los
axones se inflaman de forma dramática, superando 10 ó 20 veces su diámetro
normal.
Esta circunstancia interrumpe el transporte, pero parece
ser que no de una forma total, ya que una cantidad suficiente de material
consigue llegar a través de estos espacios y mantienen los axones vivos durante
al menos varios meses, probablemente incluso años. Este hecho es importante, ya
que sugiere que una terapia aplicada durante las primeras fases de este proceso
no sólo detendría los síntomas, también permitiría recuperar parte de su
funcionalidad.
"Es la primera vez que demostramos que las partes
básicas de las neuronas se mantienen vivas y ahora podemos aprender cómo
intervenir para recuperar las conexiones. Esto es muy importante para los
tratamientos, porque en la vida de un adulto normal, las conexiones entre
células nerviosas desaparecen y se restablecen constantemente, pero sólo si las
partes básicas se mantienen vivas", concluyó.