Cerca de 1.000 millones de personas sufren hambre a diario y no tienen acceso a una alimentación suficiente y adecuada

Se celebra una reunión internacional sobre Seguridad Alimentaria en Madrid, que ha sido inaugurada por el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos

El Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, ha inaugurado en Madrid, junto al Director General de la FAO, Jacques Diouf, la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria para Todos. Esta reunión, que cuenta con el alto patronato del Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha sido convocada para dar continuidad al Plan Global de Acción de las Naciones Unidas, y diseñar una hoja de ruta que permita garantizar el cumplimiento de los objetivos y compromisos adquiridos en la pasada Cumbre de Roma, de julio de 2008.

En su discurso inaugural, Moratino ha asegurado que es un hecho incontestable que,en la primera década del siglo XXI, cerca de 1.000 millones de personas sufren hambre a diario y no tienen acceso a una alimentación suficiente y adecuada, destacando a su vez que, en 2008, se produjo un agravamiento de la inseguridad alimentaria. Dicha inseguridad la sufre un amplio grupo de países y regiones como consecuencia de la subida de precios de los alimentos y de la crisis financiera mundial. “Ambos factores están en el origen del escaso avance de la consecución y cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; especialmente del primero: la erradicación del hambre y la pobreza en el mundo”, de acuerdo con sus palabras.

Entre las causas del incremento sustancial del número de personas desnutridas “encontramos la caída de la inversión pública en el sector
agrario, el encarecimiento de materias y energías, el intenso crecimiento de la población, la transformación de la demanda, la especulación financiera y mercantil, o los efectos del cambio climático. Hay que tener presente que el 75 por ciento de los 3.000 millones de pobres del mundo residen en el medio rural y malviven de la agricultura, aunque ésta actividad sólo recibe el 4 por ciento de la ayuda al desarrollo”.

Los precios internacionales de los alimentos se han reducido en los últimos meses, aunque las previsiones de la OCDE y de la FAO apuntan a que seguirán manteniéndose elevados, al tiempo que muchos los países en desarrollo no han llegado a percibir su disminución. La crisis alimentaria afecta, directa y especialmente, a las poblaciones más pobres del planeta, a aquellas que dedican más del 70 por ciento de su renta familiar a la adquisición de alimentos, aseguró Moratinos duarante su intervención.


Paradójicamente, la elevación de los precios de los alimentos y su sostenimiento, como reflejan en las tendencias globales de la demanda a
largo plazo, supone también una magnífica oportunidad para frenar y combatir el hambre y la pobreza, especialmente, en el medio rural. Debemos combinar adecuadamente medidas de emergencia a corto, medio y largo plazo para reconducir las políticas agrícolas y ganaderas, los sistemas de producción, del comercio y el consumo globales, desde una perspectiva sostenible de la seguridad alimentaria y nutricional en todas sus dimensiones.

Afortunadamente se aprecian cambios en estas direcciones, porque hay Estados y gobiernos de países muy afectados que han adoptado medidas eficaces y han asignando recursos adicionales para paliar los efectos de esta crisis. De igual manera, la Comunidad Internacional ha reaccionado y ofrecido repuestas solventes a la crisis alimentaria del año pasado, y debe mantener intactos su solidaridad y compromiso. Desde la Conferencia de la FAO de Roma, el pasado mes de junio, muchos países hemos incrementado significativamente nuestras contribuciones financieras de manera bilateral o a través de los organismos internacionales especializados, como la FAO, el PMA, el Banco Mundial o el FIDA, concluyó el ministro