Cerca de
1.000 millones de personas sufren hambre a diario y no tienen acceso a una
alimentación suficiente y adecuada
Se celebra una reunión
internacional sobre Seguridad Alimentaria en Madrid, que ha sido inaugurada por
el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos
El Ministro de Asuntos
Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, ha inaugurado en Madrid,
junto al Director General de la FAO, Jacques Diouf,
la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria para Todos. Esta reunión,
que cuenta con el alto patronato del Presidente del Gobierno de España,
En su discurso inaugural, Moratino
ha asegurado que es un hecho incontestable que,en la primera década del siglo XXI, cerca de 1.000
millones de personas sufren hambre a diario y no tienen acceso a una
alimentación suficiente y adecuada, destacando a su vez que, en 2008, se produjo
un agravamiento de la inseguridad alimentaria. Dicha inseguridad la sufre un
amplio grupo de países y regiones como consecuencia de la subida de precios de
los alimentos y de la crisis financiera mundial. “Ambos factores están en el
origen del escaso avance de la consecución y cumplimiento de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio; especialmente del primero: la erradicación del hambre y
la pobreza en el mundo”, de acuerdo con sus palabras.
Entre las causas del incremento sustancial del número de
personas desnutridas “encontramos la caída de la inversión pública en el sector
agrario, el encarecimiento de materias y energías, el
intenso crecimiento de la población, la transformación de la demanda, la
especulación financiera y mercantil, o los efectos del cambio climático. Hay
que tener presente que el 75 por ciento de los 3.000 millones de pobres del
mundo residen en el medio rural y malviven de la agricultura, aunque ésta
actividad sólo recibe el 4 por ciento de la ayuda al desarrollo”.
Los precios internacionales de los alimentos se han
reducido en los últimos meses, aunque las previsiones de la OCDE y de la FAO
apuntan a que seguirán manteniéndose elevados, al tiempo que muchos los países
en desarrollo no han llegado a percibir su disminución. La crisis alimentaria
afecta, directa y especialmente, a las poblaciones más pobres del planeta, a
aquellas que dedican más del 70 por ciento de su renta familiar a la
adquisición de alimentos, aseguró Moratinos duarante su intervención.
Paradójicamente, la elevación de los precios de los
alimentos y su sostenimiento, como reflejan en las tendencias globales de la
demanda a
largo plazo, supone también una magnífica oportunidad para
frenar y combatir el hambre y la pobreza, especialmente, en el medio rural. Debemos
combinar adecuadamente medidas de emergencia a corto, medio y largo plazo para
reconducir las políticas agrícolas y ganaderas, los sistemas de producción, del
comercio y el consumo globales, desde una perspectiva sostenible de la
seguridad alimentaria y nutricional en todas sus dimensiones.
Afortunadamente se aprecian cambios en estas direcciones,
porque hay Estados y gobiernos de países muy afectados que han adoptado medidas
eficaces y han asignando recursos adicionales para paliar los efectos de esta
crisis. De igual manera,