Los expertos asocian el Mal de Chagas a la pobreza

La
enfermedad, que se transmite por un insecto, amenaza al 25 por ciento de los habitantes de América Latina


La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) ha organizado el ciclo “Las mujeres también investigan” en el que ha participado Pilar Mateo. Esta doctora en ciencias químicas y empresaria, ha creado la pintura Inesfly, un producto capaz de combatir con éxito el Mal de Chagas, una enfermedad mortal que los expertos asocian con la pobreza y que es transmitida por un insecto que amenaza al 25 por ciento de los habitantes de América Latina.

Para llegar a ese descubrimiento Pilar Mateo mezcló insecticida y pintura. “Empecé con pintura insecticida que funcionaba bien, pero en el laboratorio. Los insecticidas tienen tendencia a crear resistencia, pero lo que necesitaba hacer es un control regular del ciclo de los insectos y tratarlo desde ese punto de vista para no crear resistencia”.

Mateo aseguró que, en1995, un médico boliviano le pidió ayuda para combatir el Mal de Chagas, enfermedad endémica de algunos países de América Latina que afecta a unos 25 millones de personas, estando otros 100 millones en riesgo de contraerla. De esta manera, esta experta voló hacia Bolivia “Me pilló en la época de El Niño. Ni siquiera había carreteras. Cuando llegué me encontré con que no había paredes en las que poder pintar. Investigando descubrimos una planta a la que, cuando le cortabas los pinchos, soltaba resina, con lo que empezamos a levantar paredes. Más tarde conseguí una pintura que fuera efectiva”.

Así, y aprovechando sus experiencias investigadoras previas, Pilar Mateo diseña INESFLY 5A IGR, una pintura resinosa que incorpora inhibidores de quitina o reguladores de crecimiento, ecológicamente aceptable y que resulta ser eficaz para controlar directamente la presencia de artrópodos y, por tanto, las enfermedades que éstos transmiten.


“Cuando alguien se encuentra con un insecticida en el ‘super’ nadie se preocupa si es tóxico o no, pero si hablas de tratar enfermedades es diferente”, afirmó Mateo, que también desarrolló el proceso de cómo actúa la ‘vinchuca’. “El chinche necesita chupar sangre para desarrollarse y pasar por sus 5 estadios diferentes de crecimiento. Antes se alimentaban de animales silvestres, pero los indígenas colocaron sus casas en las zonas pobres y lo incorporaron a sus paredes. Este chinche tiene un parásito en sus heces de forma que cuando pica, a la vez que chupa sangre, expulsa heces, con lo que el parásito se aloja en el organismo. La persona se rasca y el parásito se ubica en el corazón”, de acuerdo con sus palabras.

En su opinión, “no hay que hablar de la enfermedad desde el punto de vista del conocimiento, sino desde el punto de vista de la pobreza. El conocimiento debe ponerse al servicio de los demás”.

El Mal de Chagas se transmite en un 85 por ciento por intervención directa del chinche; el otro 15 por ciento en transfusiones de sangre o de madres a hijos. “El doctor Chagas aseguraba que el mal estaba en las casas indignas de América Latina, indignas a causa de su pobreza. La pintura funciona, pero se hubiesen reducido mucho las muertes si se hicieran viviendas dignas”, afirmó Mateo.

“Si no ayudamos a los países del Sur, sus enfermedades se desplazarán en este mundo globalizado en el que vivimos”, alertó esta experta.

Pilar Mateo es denominada como “la científica que se volvió indígena”. Es presidenta de honor de la Fundación Químicos Sin Fronteras, Premio extraordinario de Defensa (2007), que “reconoce y recompensa la labor continuada de una persona o entidad en trabajos o colaboraciones ligadas a la Defensa, la Paz, y la Seguridad”, y fundadora en 2006 del MoMIM (Movimiento de Mujeres Indígenas del Mundo). “Tengo la suerte de crear una pintura que me hace ver y ayudar a la gente que vive en la otra mitad del mundo”, concluyó Mateo.