Las mamografías periódicas benefician también a las mujeres de 80 años

 

En el diagnóstico del cáncer de mama, es más probable encontrarlo en una etapa temprana cuando la mujer se ha sometido al menos a tres mamografías en los cinco años antes de ser diagnosticada

 

Las mujeres de 80 años de edad e incluso más mayores que se someten de forma periódica a mamografías reducen de forma significativa sus posibilidades de que se les diagnostique un cáncer de mama en sus fases más avanzadas, según una investigación del Centro de Cáncer Anderson de la Universidad de Texas publicado en el Journal of Oncology Practice (JOP), la revista de la American Society of Clinical Oncology (ASCO).

Según informó en un comunicado el doctor Brian D. Badgwell, de la Universidad de Texas, este trabajo sugiere que los beneficios de las mamografías podrían no tener límite de edad y que las mujeres deberían considerar la posibilidad de someterse a estos controles incluso al cumplir los 80 y posiblemente, incluso con 90, dependiendo de su actual estado de salud".

"Las mamografías han demostrado ser un excelente método para la detección precoz del cáncer de mama, cuando existen más posibilidades de curación", apuntó el doctor.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda a las mujeres que cada año se hagan una mamografía a partir de los 40, sin límites de edad para aquellas pacientes con buen estado de salud. Sin embargo, los investigadores han demostrado que las mujeres son menos propensas a realizarse mamografías de forma regular a medida que cumplen años. En concreto, sólo el 20 por ciento de las mujeres con 80 años se realizaban mamografías de forma regular, según este trabajo.

Badgwell y su equipo observaron las costumbres respecto a las mamografías que mantuvieron durante los cinco años antes de serle diagnosticado un cáncer de mama en 12.358 mujeres de 80 y más años. Descubrieron que sólo el 22 por ciento de estas mujeres se practicaban mamografías de forma regular, es decir, tres o más controles durante los cinco años que duró el estudio.

Un 29 por ciento de las participantes eran "usuarios irregulares" de las mamografías, se realizaron uno o dos de estos controles en cinco años y el 49 por ciento de las mujeres no se realizaron ninguna durante todo el periodo de estudio antes del diagnóstico. Entre las pacientes que se realizaron mamografías periódicas se diagnosticaron más cánceres en las primeras fases, mientras que los tumores en segunda y cuarta fase se encontraban de forma más frecuente entre las mujeres que se hicieron pocos o ningún control.

En concreto, al 68 por ciento de las mujeres que se realizaron mamografías de forma periódica se les localizaron tumores en fase uno frente al 56 por ciento de las "usuarias irregulares" y el 33 por ciento de las participantes que no se sometieron a controles. Por su parte, sólo el 32 por ciento de las usuarias regulares de este servicio presentaron tumores en sus fases dos o cuatro comparadas con el 44 por ciento de las usuarias irregulares y del 67 por ciento de las mujeres que no se sometieron a ninguna mamografía.

El 94 por ciento de las mujeres que se realizaron mamografías regulares estaban vivas a los cinco años, frente al 88 por ciento de las mujeres que se realizaron pocos controles y el 82 de las pacientes que rechazaron esta opción, según indicó el estudio.