El 83 por ciento de los pacientes con
Parkinson tiene un riesgo elevado de padecer demencia
Especialistas advierten de la existencia de otros trastornos
motores relacionados con la dolencia que aparecen casi al principio y que
podrían ayudar a realizar un diagnóstico precoz, en un seminario organizado por
Lundbeck
El temblor, inestabilidad postural y la rigidez son los síntomas
que alertan de que algo no va bien en las neuronas de un paciente. Pero cuando
aparecen, la persona, tal y como explica Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de
Sin embargo, existen otros trastornos no motores relacionados
con la enfermedad que aparecen casi al principio y que podrían ayudar a
realizar un diagnóstico precoz. “El 90 por ciento de las personas con Parkinson
describe en consulta que, antes del temblor, padecían alteraciones del olfato y
el 50 por ciento asegura que padecía depresión, insomnio y otros trastornos del
sueño”, explica Jaime Kulisevsky, jefe clínico del
Servicio de Neurología del Hospital de
Otros de los síntomas ocultos que podrían servir como
“marcadores precoces de riesgo” de padecer esta enfermedad neurodegenerativa,
la segunda más frecuente tras el Alzheimer, hacen
referencia a los trastornos del alma. “Así, el 45 por ciento de estos pacientes
padecen ansiedad y déficits de atención y memoria; el
55 hipotensión ortostática, urgencia miccional, disfunción sexual, estreñimiento; y hasta el 40
por ciento recuerda que experimentaba el síndrome de “piernas inquietas”,
además de un importante aumento de la salivación”, explica Kulisevski
que ha participado, junto a Linazasoro y el doctor
López del Val, en el IV Seminario Lundbeck
sobre Parkinson celebrado en Sevilla bajo el título “Temblor: la punta del
iceberg”.
López del Val, jefe de Servicio de
Neurología del Hospital Clínico de Zaragoza, incidió en los otros síntomas de
la enfermedad que pueden servir de alerta a la hora de hacer un diagnóstico de
Parkinson. “Más de la mitad de estos enfermos tienen dificultad para tragar y
muchos sufren alteraciones en la articulación de sus palabras, alucinaciones
visuales, disminuyen el tamaño de la letra, tienen dificultad para realizar
movimientos finos, padecen dolores en piernas y brazos, un exceso de sudoración
y dermatitis seborreica”
Kulisevski
reconoce que «el principal factor de riesgo en población normal para tener
demencia», hasta el punto de que, en un seguimiento de 20 años a un colectivo
de pacientes, «hasta el 83 por ciento tendrá una demencia asociada al
Parkinson, aunque cuanto más joven sea la persona diagnosticada, menor será su
probabilidad de evolucionar a demencia”.
Nanomedicina
y biomarcadores
En el Seminario de Lundbeck sobre
Parkinson, el doctor Linazasoro se refirió a los
tratamientos a futuro y se mostró esperanzado por el papel que jugará la nanomedicina para “atajar la enfermedad en su origen”.
Este especialista reconoció que la terapia con células madre
todavía debe mejorar su eficacia, “hoy por hoy no es una técnica que esté
funcionando” y alertó sobre el fraude de algunos trasplantes de células madre
que se están realizando en algunos países europeos y que se anuncian por
Internet.
En opinión de Linazasoro, la mejor
solución vendría por la posibilidad de lograr células dopaminérgicas,
las que producen la dopamina, la sustancia que les falta a los enfermos de
Parkinson”.
Este especialista coincidió con López del Val,
del Clínico de Zaragoza, al señalar que se avanzaría notablemente en la lucha
contra esta enfermedad, que afecta a más de 100.000 pacientes en el Estado, si
se dispusiera de biomarcadores. “Desgraciadamente no
disponemos de un análisis, una prueba radiológica que nos indique que en un
paciente padece la dolencia”.