El síndrome postvacacional afecta a un 15 por ciento de los adultos y a un 5-8 por ciento de los niños

Regular los horarios los días previos a la vuelta al trabajo, aumentar progresivamente la intensidad de la actividades que se realicen, dormir más horas y un actitud positiva, principales recomendaciones de semFYC ante la reincorporación laboral

Se reconoce con el nombre de síndrome postvacacional a las molestias físicas y psíquicas que muchas personas experimentan al acabarse las vacaciones. El Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha dado a conocer que éste afecta al 15 por ciento de los adultos y entre al 5-8 por ciento de los niños. La doctora María Jesús Cerecedo, experta en salud mental de esta Sociedad Científica, ha asegurado que es más común que este trastorno “aparezca en menores cuyos padres también sufren estos síntomas”.

Para los más pequeños, desde semFYC se aconseja que inicien el horario escolar cuatro o cinco días antes de empezar el curso para hacer una adaptación progresiva al cambio de hábitos y evitar así la ansiedad que genera una vuelta brusca a la rutina y a los problemas cotidianos. “También es bueno que se les destaquen los aspectos más positivos asociados al colegio, como el reencuentro con los amigos o las actividades deportivas que allí hacen”, ha destacado la doctora.

Por su parte, la vicesecretaria de semFYC, la doctora Marisa Valiente, ha comentado que hay que tener en cuenta que no se trata de una enfermedad y por ello, no hay que darle demasiada importancia a las molestias que este síndrome provoca como son la fatiga, falta de apetito, molestias estomacales, tristeza, irritabilidad. “Su consulta al médico sólo está justificada si persisten más de allá de las dos semanas”. Y ha añadido que “debemos asumir que las molestias pueden estar originadas simplemente por un cambio en la rutina diaria. De ahí la necesidad de adoptar una actitud positiva, procurando no recrearse excesivamente en la incomodidad de los primeros días de incorporación al trabajo”.

Los facultativos, para corregir las alteraciones de carácter físico, aconsejan regular los horarios y el reloj biológico los días previos a iniciar el trabajo. Es bueno dejarse al menos dos días del final de las vacaciones como periodo de adaptación. En el caso de que sea posible, es aconsejable regular progresivamente la intensidad de la actividad que se realiza en el trabajo. También es importante dormir más horas los primeros días de incorporación al trabajo, con un horario bien regulado.

A nivel psicológico, la doctora Valiente recomienda desterrar la idea o sensación de que las vacaciones son un estado absolutamente opuesto al periodo de trabajo, y por tanto que uno es sinónimo de placer y el otro lo es de malestar y sufrimiento. “Por eso resulta especialmente aconsejable planificar actividades gratificantes para los días laborales, buscando un tiempo para el ocio. Hay que empezar el curso como un periodo vital en el que se pueden desarrollar nuevas tareas para el desarrollo personal”.