Convicción, recelo e indecisión activan distintas áreas del cerebro
Se ha descubierto además, que las áreas que afectan a la convicción y la desconfianza están asociadas con las sensaciones de agrado y desagrado que generan sabores y olores
La convicción, el recelo y la indecisión o las dudas activan distintas regiones del cerebro, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Annals of Neurology.
En el estudio participaban 14 adultos que pasaron por escáneres de imágenes de resonancia magnética (IRM) mientras se les presentaban afirmaciones cortas que tenían que evaluar como verdaderas, falsas o como indecisas. Cada participante pasaba por tres escáneres mientras evaluaban las afirmaciones dentro de materias que incluían las Matemáticas, la Geografía, la Religión, aspectos autobiográficos o acontecimientos. Las afirmaciones fueron diseñadas para ser claramente verdaderas, falsas o bien generar incertidumbre.
Al contrastar las pruebas de convicción y recelo se produjo un aumento en la corteza prefrontal ventromedial (CPFVM), que participa en la asociación entre conocimiento y emoción. Los autores señalan que la participación de CPFVM en el procesamiento del convencimiento sugiere un vínculo anatómico entre los aspectos puramente cognitivos de la creencia y la emoción humana y la recompensa. El hecho de que la convicción ética mostró un patrón similar de activación al de la matemática sugiere que la diferencia fisiológica entre convicción y recelo no se refiere a asociaciones emocionales o de contenido.
Los contrastes entre convicción y recelo evocaron una mayor actividad en la ínsula anterior, una región que participa en la sensación del gusto, la percepción del dolor y el sentimiento de disgusto, lo que indica que las proposiciones falsas podrían en realidad disgustar a la persona, señalan los autores. "Nuestros resultados parecen tener sentido en el tono emocional de la desconfianza, que la sitúa en un continuo de aceptación y rechazo similar a estímulos de otras modalidades".
Las dudas evocaban una señal positiva en la corteza cingulada anterior y una señal disminuida en el caudado, una región del ganglio basal, que juega un papel en la acción motora. Tanto convicción como recelo mostraron una mayor señal en el caudado en comparación con la incertidumbre. Esto, según los investigadores, señala que el ganglio basal podría mediar en las diferencias cognitivas y del comportamiento entre la decisión y la indecisión.
El estudio apunta a la posibilidad de que las técnicas de neuroimagen puedan algún día distinguir con fiabilidad las diferencias entre convicción, recelo e indecisión. "Esto podría tener implicaciones en la detección de la decepción, el control del efecto placebo en el diseño de fármacos y para el estudio de cualquier fenómeno cognitivo en el que las diferencias entre estos aspectos pudieran tener relevancia".