La falta de actividad física en la infancia podría aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca
Muchos de los factores del síndrome metabólico se desarrollan a una edad temprana, antes de la adolescencia, determinar qué jóvenes se encuentran bajo un alto riesgo de síndrome metabólico, sería beneficioso para tener en cuenta métodos de prevención
La carencia de actividad y de un buen estado físico durante la infancia podrían conducir a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca en años posteriores de la vida, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos) que se publica en la revista digital Dynamic Medicine.
Los investigadores han mostrado por primera vez que en los adolescentes los factores de la enfermedad cardiaca, conocidos de forma colectiva como síndrome metabólico, están influidos por menores niveles de actividad y aptitudes físicas en la infancia. En el síndrome metabólico incluyen factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión, el colesterol y la obesidad.
En el estudio, dirigido por Robert McMurray, participaron casi 400 menores de entre 7 y 10 años de los que se registró la actividad física habitual, la condición física aeróbica, el índice de masa muscular, la presión sanguínea y el contenido de grasas en la sangre.
Después de siete años casi la mitad de los adolescentes había desarrollado al menos una de las características del síndrome metabólico y el 5 por ciento había desarrollado el trastorno. Aquellos con síndrome metabólico eran seis veces más propensos a haber tenido bajos niveles de actividad física cuando eran niños. El grupo tenía los niveles mayores en el índice de masa corporal y en colesterol, además de niveles menores de actividad y condición física.
Los adolescentes con síndrome metabólico tenían los niveles de condición física por debajo de la media nacional incluso a los siete años de edad. Los descubrimientos revelan que la condición física durante la infancia es una fuerte indicador del desarrollo de enfermedad cardiaca en los años posteriores de vida.
McMurray concluye que los niños viven en la actualidad con un estilo de vida sedentario y que son propensos a la obesidad. "Es el primer estudio que examina la importancia de los niveles de condición física infantil sobre el metabolismo en la adolescencia. Antes no sabíamos si los bajos niveles de condición física eran una influencia. Es obvio ahora que existe un vínculo y que esto es algo a lo que debemos prestar atención al promover que nuestros niños se mantengan en forma o sufrirán las consecuencias en los siguientes años".