Los ejercicios de fuerza ayudan a perder peso y a mejorar la salud
Un estudio realizado en modelos experimentales por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston (Estados Unidos), que se publica en la revista Cell Metabolism, y apoyado en el hecho de que la musculatura esquelética están formada por dos tipos de fibras, afirma que los ejercicios de resistencia como correr aumentan la cantidad de fibras musculares tipo I, mientras que ejercicios de fuerza como levantar pesas aumentan las fibras musculares tipo II.
Los investigadores utilizaron un modelo genético y demostraron que un aumento en la masa de los músculos tipo II reduce la grasa corporal, lo que a su vez disminuye la masa global del cuerpo y mejora los parámetros metabólicos como la resistencia a la insulina. Estos estudios indican que los ejercicios de levantamiento de peso además de los de resistencia podrían beneficiar a las personas con sobrepeso.
Los científicos modificaron por vías genéticas un modelo experimental, llamado MyoMouse, para que desarrollara fibras de tipo II al activar un gen regulador del crecimiento muscular. El gen, denominado Akt1, estaba modificado de tal forma que podía ser activado o desactivado a voluntad por los investigadores. Incluso sin hacer ejercicio, la activación del gen convertía al MyoMouse en físicamente más fuerte. Cuando el gen era desactivado, regresaba a su fuerza original. Aunque el MyoMouse era más fuerte y rápido , no corría tanto tiempo en una rueda de ejercicio, un ejercicio consistente con el crecimiento de músculo de tipo II en vez de tipo I.
Estos descubrimientos demuestran que el modelo transgénico estaba programado para tener las características de un corredor rápido delgado y fuerte en vez de las de un corredor de maratón.
En el estudio, el gen Akt1 se desactivó y los individuos transgénicos fueron alimentados con una dieta alta en grasas y azúcares con una composición calórica similar a la de un restaurante de comida rápida. Después de un periodo de ocho semanas, los sujetos se volvieron obesos y resistentes a la insulina y desarrollaron depósitos de ácidos grasos en su hígado.
Los investigadores activaron entonces el gen Akt1 que condujo al desarrollo de fibras musculares tipo II. Según explica Kenneth Walsh, autor principal del estudio, "de forma destacable, el crecimiento de músculos de tipo II estaba asociada con una reducción global en la masa corporal, debido a una gran disminución de la masa de grasa. Además, las pruebas de sangre mostraron que estos individuos se volvían metabólicamente normales y su enfermedad de hígado graso se solucionaba".
Los cambios beneficiosos se produjeron a pesar de que seguían comiendo la misma dieta hipercalórica y no mostraron ningún aumento en su actividad física. "El trabajo muestra que los músculos tipo II no sólo permiten coger objetos pesados, sino que es también importante para controlar todo el metabolismo del organismo", añade Walsh.
Análisis posteriores descubrieron que los animales quemaban grasas debido a los cambios en la fisiología y la expresión genética de sus células grasas y del hígado. "Por ello, parece que el incremento de las fibras musculares tipo II provoca cambios en el organismo a través de su capacidad para comunicarse con estos otros tejidos", explica el investigador.
Estos datos también sugieren que los ejercicios de fuerza, además de los recomendados de resistencia, podrían tener beneficios para las personas con sobrepeso.
Los resultados podrían ser importantes para comprender aspectos del proceso de envejecimiento ya que el estudio sugiere que la pérdida de fibras musculares tipo II contribuye al desarrollo de la obesidad y la diabetes a medida que se envejece.
Los investigadores creen que los efectos beneficiosos del crecimiento muscular vistos en el MyoMouse están mediados por la producción y secreción de una variedad de factores de señalización. Los investigadores tratan de identificar en la actualidad las nuevas proteínas del músculo que se comunican con otros tejidos. Estas nuevas proteínas, denominadas 'myokines' podrían representar nuevas dianas para terapias que imitan los beneficios de levantar pesos para el tratamiento de la obesidad y la diabetes así como los trastornos de desgaste muscular.