La probabilidad de lesión en el esquí es de 2,6 a 3,9 por 1.000 esquiadores y día

Ante la afición, sobre todo en esta época, a los deportes de invierno, la Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE), en su intento de fomentar hábitos deportivos seguros, ha insistido, recientemente, en las recomendaciones que anualmente lleva a cabo para evitar lesiones en la práctica de estas actividades.

Según datos manejados por la SETRADE, se calcula que el esquí es practicado por más de 200 millones de personas en todo el mundo. La probabilidad de lesión en este deporte es de 2,6 a 3,9 lesiones por 1.000 esquiadores y día. Este alto porcentaje de lesiones significa, como subraya el doctor Carlos Esteve de Miguel, miembro de la Junta Directiva de SETRADE, que “el esquí es uno de los deportes con mayor riesgo lesional”. Con todo, las probabilidades de lesión han disminuido notablemente en los últimos 15-20 años, cuando se daban porcentajes de entre 5 y 8 lesiones por 1.000 esquiadores y día.

En la práctica de esquí, la lesión suele ser el resultado de caídas o colisiones, siendo la causa lesional más común la inexperiencia o una técnica insuficiente. El 55 por ciento de las lesiones ocurren durante los primeros siete días de aprendizaje. No obstante, el exceso de confianza o imprudencias también figuran como causa de muchos de estos accidentes, sin olvidar el uso de un material de esquí de alquiler en mal estado y con unas fijaciones desajustadas.

Por otra parte, las condiciones de la nieve pueden influir notablemente en la producción de lesiones en relación con el esquí. Así, la nieve helada aumenta el riesgo de lesiones en las extremidades superiores y la nieve pesada y húmeda aumenta el riesgo de lesiones en las extremidades inferiores.

Sin embargo, como llama la atención el doctor Esteve, un factor causal muy frecuente es una preparación física deficiente, “hay que tener en cuenta que para muchos esquiadores el único deporte que practican es el esquí, pero para hacer este deporte es preciso un entrenamiento durante el resto de temporada; se debe estar en forma para practicar el esquí y no practicar el esquí para estar en forma”.

Lesiones más frecuentes
Las lesiones traumatológicas más frecuentes que se producen en la práctica de estos deportes de invierno se localizan en la columna vertebral, la extremidad superior y/o en la extremidad inferior.

La incidencia de lesiones graves de la columna vertebral en esquiadores es muy baja (de 0,01 por mil esquiadores y día), siendo esta tasa 4 veces mayor en los snowboarders. Las lesiones de la columna se producen principalmente en saltos intencionados de más de 2 metros de altura (generalmente fracturas de las vértebras torácicas o lumbares). La incidencia de lesiones neurológicas graves como consecuencia de una fractura vertebral es de sólo una lesión por dos millones de esquiadores y día.

Una de las lesiones más frecuente y característica de los esquiadores es el esguince del pulgar, por rotura de sus ligamentos. La lesión se conoce también como “el pulgar del esquiador”. Se presenta en el 7-10 por ciento de las lesiones de esquí. Se produce en una caída sobre la mano, con el puño cerrado, agarrando el bastón, de forma que la correa o el puño del bastón producen una desviación forzada del pulgar, que rompe sus ligamentos.

Otras lesiones frecuentes en la extremidad inferior son la fractura del astrágalo y la luxación de los tendones peroneos del pie. La primera sólo se presenta en los snowboarders. “Estas lesiones tienen una importancia clínica considerable porque pueden ser mal diagnosticadas como un simple esguince de tobillo”, apostilla este experto.

Recomendaciones básicas
Como recomendaciones básicas para evitar la aparición de lesiones en la práctica de deportes de invierno, SETRADE señala las siguientes:

-Buena preparación física: es conveniente entrenar previamente o hacer deporte de forma habitual.
-Buena preparación técnica: para adquirir un buen dominio de la técnica se deben tomar clases con un monitor especializado.
-El material de esquí debe ser adecuado, en buen estado, con las fijaciones bien reguladas.
-Usar gafas con cristales pantalla de los rayos UVA para evitar lesiones. oculares y utilizar filtros solares para evitar quemaduras de sol.
-Calentamiento previo a la sesión de esquí, incluyendo ejercicios de flexibilidad articular. La intensidad del esfuerzo físico durante el esquí debe ser progresivo, mientras se calientan las articulaciones en las primeras bajadas (muchas lesiones ocurren en las primeras horas de la práctica del esquí).
-Esquiar pendientes de la evolución de los demás esquiadores, para evitar colisiones.
-Dejar la actividad física al notar los primeros síntomas de cansancio.
-Descansar suficientemente. Cuando las lesiones se dan a última hora del día, se pueden deber a fatiga, bien por falta de horas de sueño, bien por un exceso de actividad física al haber esquiado demasiadas horas.
-Un buen entrenamiento y el sentido común en la montaña pueden conllevar un buen recuerdo de este deporte y no el agrio recuerdo de la lesión.