Una vacuna contra la hipertensión consigue resultados positivos en humanos.
Investigadores del Hospital Universitario del Cantón de Vaud en Lausana (Suiza) han conseguido resultados positivos al probar en humanos una vacuna contra la hipertensión. Las conclusiones de su estudio se han hecho públicas durante las sesiones científicas 2007 de la Asociación Americana del Corazón que se celebran en Orlando (Estados Unidos).
Según explica Juerg Nussberger, director del estudio, "muchos pacientes se sienten incapaces o no desean tomar pastillas cada día toda su vida. Si podemos añadir o sustituir el tratamiento con una vacuna que necesitara aplicarse cada pocos meses, creo que podríamos controlar mejor la presión sanguínea alta".
La vacuna se dirige a la angiotensina II, responsable de la elevación de la presión sanguínea y que ya se utiliza como diana indirecta en muchos fármacos. Los investigadores emplearon partículas virales que emparejaron por vía química con angiotensina II, así el organismo comienza a atacar a la molécula..
Los investigadores inyectaron a 72 pacientes con hipertensión de leve a moderada 100 o 300 microgramos de la vacuna o de placebo. Estas personas tenían una media de edad de 51,5 años y el grupo estaba formado por 65 mujeres y siete hombres.
Los pacientes que recibieron la vacuna mostraron una fuerte respuesta de anticuerpos contra la angiotensina II en la primera semana y a las cuatro y 12 siguientes. La respuesta de mayor intensidad se produjo entre quienes recibieron las dosis más elevadas de la vacuna. A las 14 semanas, se registraron los cambios en la presión sanguínea.
En comparación con los pacientes que recibieron un placebo, aquellos que fueron inyectados con 300 microgramos de vacuna redujeron su presión sanguínea sistólica alrededor de los 5,6 milímetros de mercurio (mm Hg) y su presión diastólica, alrededor de 2,8 mm Hg.
En el grupo de 300 microgramos, el incremento súbito típico en la presión matutina se suavizaba entre las 5 y las 8 de la mañana. En relación con los niveles iniciales, a las 8 de la mañana la presión sanguínea había descendido 25 mm Hg en la sistólica y 13 mm Hg en la diastólica en comparación con el grupo placebo.
Bachmann explica que los anticuerpos producidos por la vacuna parecen funcionar como una esponja, así "la esponja se vacía durante la noche cuando se produce poca angiotensina II y es así capaz de absorber toda la angiotensina II que se produce al principio de la mañana".
El siguiente paso en el desarrollo de la vacuna es otro pequeño ensayo para determinar si un tratamiento de inyecciones distinto crearía una mayor respuesta de anticuerpos y una reducción más elevada en la presión sanguínea.